a

Algo me pasa, ¿Inspiración?

¿Qué hace uno luego de terminar una tesis, sobre todo si no entras al doctorado inmediatamente? Muchos opinarían que dormir todo lo que te faltó dormir (que seguramente no es poco!), pero yo, siendo fiel a mi vida bohemia de antaño y a esa flojera suprema que parece estar determinada a nunca abandonarme, me entrego a mis pasatiempos de infancia: dibujar!
   ¿Que aún tengo que estudiar? ¡Por supuesto! ¿Pero qué mejor que zambullirme en los espacios topológicos por medio de carboncillos de tres niveles de tonalidad, o de estilógrafos acabados de limpiar, o mejor aún, de pasteles Faber Castell que te han estado esperando por 3 laaaargos años? Quien se ha enfrentado a una hoja blanca, como quien sostiene un cincel frente a un bloque de mármol perfecto e impoluto, comprenderá mis turbaciones a la hora de convertirlo en una obra maestra (probabilidad, menos del 1%), en un dibujillo dos-dos (probabilidad= 15 a 20%), o en una total aberración que cobra vida contra tu voluntad y bajo la presión de tu lápiz (probabilidad= 80 a 85%).
   ¡Pero qué importa! ¿Qué parte de la belleza de descubrir una nueva fórmula, una nueva vacuna, o un nuevo teorema, no es el antes tirar hojas interminables de cálculos, matar una población entera de mosquitas, o terminar demostrando exactamente lo contrario a lo que se quería? Ahh ya sé, no suena nada apetecible, pero asumo que la mayoría de la gente que estamos en cuestiones matemáticas o científicas en general, poseemos una vena ligeramente masoquista de la que nadie quiere hablar, ¡Está estadísticamente demostrado!
  Y así pues, luego de haber leído otro capítulo de Ana Karenina y todavía esperar que los protagonistas sobrevivan a las tragedias que se suscitan constantemente, estoy más que inspirada para inmolar una página de mi cuaderno e imprimirle en el corazón un enorme crisantemo de colores brillantes e imposibles, a penas enmarcados por un azulillo tímido que se esconde en el fondo de mi cajita de pasteles, para luego rematar todo con una capa de fijador que seguramente no apreciará mi madre cuando entre al cuarto.
  ¿Pero qué es la inspiración sino unos deseos irrefrenables de expresarse, aún en contra de esa etiqueta en el frasco que dice: "peligro, aplíquese al aire libre"?, Salir toma mucho tiempo, se arriesga la imaginación, y ésa, ésa es sagrada! Así que, como de todas formas la vida no vale nada, pongamos la canción de Stairway to heaven, versión interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres, y a crear se ha dicho!
 

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS
Read Comments

0 comentarios:

Publicar un comentario